Ahora que he podido presentar Naufragio en año bisiesto en diferentes contextos como ferias del libro, clubes de lectura y entrevistas, una de las preguntas recurrentes es sobre aquellas novelas que me ayudaron, inspiraron, o nutrieron ese proyecto.
En particular a mí me gusta sumergirme en literatura que sea similar a aquello que quiero lograr. En el ámbito de la mercadotecnia le llaman benchmark, que es un punto de referencia en el mercado que se logra al identificar las marcas líderes, la competencia, sus estrategias, es decir, el contexto comercial de marcas y productos que actualmente circulan. Otra forma de entenderlo es como un estado del arte: «esto es lo que existe actualmente sobre el tema que quieres escribir».
Desde mi punto de vista, uno como escritor debería tener noción del estado actual de el género y de la forma de tratar el tema en el que se desea incursionar por dos razones. Primero, para saber el estándar, la calidad, las preguntas que se han hecho alrededor de ese tema, los sentimientos y preocupaciones vinculados, y las mejores propuestas. Eso es lo esperado, como escritor no puedes entregar algo que esté por debajo de esa calidad y de ese estándar, por lo menos, eso es lo que se espera de tu texto. Segundo, para poder innovar. Quizás tienes la mejor idea del mundo y tienes un estilo de escritura impecable, pero alguien lo hizo ya hace cinco años. Si quieres ser competitivo, tienes que ofrecer algo distinto a lo que ya existe en el mercado, una forma alternativa de tratar el tema, una pregunta nueva, algo que sea único; por eso es necesario conocer lo que ya se dijo y cómo se dijo.
Cuando inicié el proyecto literario de Naufragio en año bisiesto, me acerqué a diferentes obras que desde mi punto de vista se parecían, o podían parecerse a lo que quería lograr. Aquí dejo cada una y en seguida explico lo que aportó o lo que observé de las mismas.
La soledad de los números primos (Paolo Giordano)

La novela narra la historia de dos jóvenes marcados por traumas infantiles que condicionan su manera de relacionarse con el mundo. El autor explora temas como la incomunicación, el dolor persistente, la anorexia, la culpa y la imposibilidad de salvar al otro. Con un tono sobrio y contenido, Giordano construye una historia sobre la cercanía que no logra convertirse en encuentro, y sobre la soledad como condición estructural de ciertos vínculos.
Me interesó la contradicción emoional de los personajes, el interés que tienen el uno por el otro pero la incapacidad de encontrarse, eso era algo que yo quería reflejar y esta novela era un buen referente sobre esa distancia.
La ridícula idea de no volver a verte (Rosa Montero)

Es una obra híbrida entre ensayo, y autobiografía que reflexiona sobre el duelo y la supervivencia tras la pérdida de la pareja. El libro parte del descubrimiento del diario íntimo de Marie Curie, escrito tras la muerte de su esposo, Pierre Curie. La obra es una meditación íntima sobre el amor, la memoria, la condición femenina y la necesidad de seguir viviendo cuando el mundo parece haberse fracturado. Con fragmentos breves, reflexivos y a veces irónicos, Montero transforma el duelo propio en un espacio de pensamiento y compañía, donde la escritura actúa como forma de resistencia frente a la pérdida.
De este libro en particular me llamó a atención conocer cómo alguien se enfrenta a la ausencia de un ser querido. En un juego de espejos, Rosa Montero se encuentra entre las letras del diario de Madam Curie. La nostalgia, la añoranza por aquel que ya no está es un sentimiento que se queda contigo, y que yo quería replicar en mi proyecto de Naufragio.
Bonsai (Alejandro Zambra)

Es una novela breve e intensa que narra la historia de Julio y Emilia, dos jóvenes que se enamoran en Santiago de Chile a través de su pasión por la literatura. La obra retrata el fin de una relación, que nunca se podrá recuperar, y a partir de ahí Julio reconstruye la memoria de Emilia a partir de la nostalgia y un entramado entre la literatura y la vida cotidiana.
Está anclada en el recuerdo y en la nostalgia. Su fragmentación y a la vez hilación, es decir, cómo se va construyendo una historia a partir de la memoria, son elementos importantes que yo quería retomar para mi propia obra. El tono y el estilo son muy distintos, pero en ésta hay una relación interrumpida que es similar a la que yo quería construir.
Cartas a Clara (Juan Rulfo)

Cartas a Clara es un conjunto de cartas que el escritor mexicano Juan Rulfo envió a su futura esposa, Clara Aparicio, entre 1944 y 1950. En estas cartas, Rulfo expresa un amor intenso marcado por la distancia geográfica y temporal. El libro es un collage de temas e historias que no construyen una macro historia en sí. La obra permite conocer una faceta personal del escritor, anterior a la publicación de Pedro Páramo.
Dado que mi proyecto tenía una carga epistolar muy presente, yo quería ver cartas auténticas desde la distancia. Rulfo me dio seguridad para mantener el tono melancólico, caótico y a veces abstracto de las cartas al interior de la novela. Aunque sé que Rulfo no emprendió un proyecto literario y que éstos eran en realidad textos muy personales, me ayudó a decidir a que Naufragio no se convirtiera 100% en una narrativa epistolar, las cartas en la novela mantienen un individualismo, a veces inconexo entre sí, como una recopilación de cartas eniadas entre un año y otro.
Tan triste como ella (Juan Carlos Onetti)

Tan triste como ella es considerada una de las piezas más sombrías y depuradas de Juan Carlos Onetti, donde la atmósfera asfixiante de Santa María sirve de escenario para la desintegración emocional de un matrimonio atrapado en el desamor. A través de una prosa densa y cargada de una melancolía casi física, el autor narra el distanciamiento entre un hombre y una mujer que, incapaces de comunicarse, se refugian en la soledad y en el fantasma de una felicidad que nunca ocurrió.
Este fue uno de los textos más difíciles que leí, casi puedo decir que no lo comprendí del todo y que en algún momento quiero volverlo a leer. Siempre un libro sabe distinto si se lee en dos momentos separados por el tiempo. Pero lo que sí me quedó de esta novela es la atmósfera desolada y decadente de la historia. La prosa de Onetti, además, tiene una melodía especial que me atrapó desde el inicio. Creo que conviene en este caso, dejar aquí el inicio de la novela, para que sea el mimo Onetti quien hable por sí mismo y también para que sea más evidente por qué me llamó la atención esta novela cuando estaba escribiendo Naufragio en año bisiest.
Querida Tantriste:
Comprendo, a pesar de ligaduras indecibles e innumerables, que llegó el momento de agradecernos la intimidad de los últimos meses y decirnos adiós. Todas las ventajas serán tuyas. Creo que nunca nos entendimos de veras; acepto mi culpa, la responsabilidad y el fracaso. Intento
excusarme —solo para nosotros, claro— invocando la dificultad que impone navegar entre dos aguas durante X páginas. Acepto también, como merecidos, los momentos dichosos. En todo caso, perdón. Nunca miré de frente tu cara, nunca te mostré la mía.
J.C.O.
Lo bello y lo triste (Yasunari Kawabata)

A través del reencuentro entre Oki, un escritor maduro, y Otoko, la mujer a la que amó y abandonó años atrás, la obra explora cómo las heridas del pasado pueden transformarse en una obsesión artística y destructiva. Con el trasfondo de los templos de Kioto y el cambio de estaciones, Kawabata utiliza la figura de la joven Keiko (la discípula de Otoko) para personificar una crueldad juvenil que busca vengar los agravios de una generación anterior. Es un relato hipnótico y melancólico que demuestra que la belleza, lejos de ser un refugio, puede ser el arma más afilada del resentimiento.
Este fue mi primer acercamiento a la literatura japonesa. La considero como parte del benchmark de Naufragio por que lo que me dejó, aunque en un momento la había considerado para otro proyecto. Me llamó la atención el aspecto contemplativo de la narración y la sutileza para decir las cosas. Es una obra cargada de soledad y de nostalgia y esas atmósferas construidas a través de sutileza se quedaron conmigo. Supongo que algo de esta novela pudo haber influido en mi propio proyecto.
El Túnel (Ernesto Sábato)

El Tunel es un relato obsesivo y claustrofóbico narrado desde la mente de Juan Pablo Castel, un pintor que confiesa, con una lógica tan implacable como retorcida, el asesinato de la única mujer que creyó entenderlo: María Iribarne. A través de una estructura que podría considerarse como de thriller psicológico, Ernesto Sábato disecciona la incomunicación humana, el aislamiento y los celos patológicos, utilizando la metáfora del «túnel» para describir la soledad intrínseca de cada individuo.
Yo también tenía un personaje artista plástico, y eso me atrajo de el Tunel. En mi caso, Leonardo, es un artista contemporáneo que mezcla varias técnicas. Esta novela me ayudó a comprender y experimentar perspectivas obsesivas y la idealización de un personaje hacia otro, así como también, adentrarme en la frialdad con que el personaje femenino se desenvuelve en relación con el otro.
Rayuela (Julio Cortázar)

Rayuela ha sido definida como una «contranovela» que entre otras cosas venía a cuestionar las convenciones literarias del siglo XX, ofreciendo una experiencia de lectura fragmentaria y lúdica. A través de la figura de Horacio Oliveira, un intelectual argentino en París y luego en Buenos Aires, Julio Cortázar explora la búsqueda metafísica del «centro», ese estado de plenitud o verdad que siempre parece escaparse entre el jazz, el humo de los cafés y las discusiones del Club de la Serpiente.
Yo la leí muchos, muchísimos años después de publicarse. Quería conocer más de la escritura de Cortázar pues sólo había tenido acercamiento a sus cuentos de cronopios y de famas. Pero su forma de narrar y su estructura fragmentaria me impactaron. En ese tiempo no había spotify, ni si quiera youtube o cualquier base de datos musical para buscar las canciones que los personajes de la novela se sentaban a escuchar. No es que me haya basado tal cual en al novela, pero fue de las primeras obras que leí que motivaron a escribir. Quizás por eso si regreso a las páginas de Rayuela siempre me surge la urgencia de escribir algo, encuentro en ella una forma de escritura que se acerca a lo que yo quise escribir.
He descrito aquí algunas de las obras literarias que desde mi punto de vista inspiraron mi novela Naufragio en año bisiesto. Sin embargo, creo que cuando como escritor te sumerges en un proyecto literario, todo lo que observas, todo lo que te encuentras enfrente, impacta en ese proceso. Estoy dejando fuera, por ahora, canciones y películas que deliberadamente elegí para complementar mi proceso. Por ahora estas son las obras que yo puedo reconocer, ya sea porque así lo elegí, o porque se quedaron conmigo.
Ahora que hago el recuento, identifico puentes claros entre esas obras y la mía, y me regresan las ganas de volver a leerlas. Esta lista da una idea del tono y la atmósfera de la novela y si has disfrutado alguna de las que aquí mencioné, seguramente disfrutarás también Naufragio en año bisiesto.

Deja un comentario