Uno de los aspectos clave en el arte de contar historias tiene que ver con la creación o arquitectura de los personajes. Podemos pensarlo así, un personaje es un dispositivo a través del cual se activan piezas clave en la historia. Si los personajes no son interesantes, la historia es aburrida. A veces, por la premura de querer entrar directamente en la narración, no le dedicamos la atención suficiente para establecer una estructura sólida para el personaje. Aquí dejo algunos errores comunes en la arquitectura de personajes y las claves para evitarlo.
Personajes esterotipados o clichés
¿Te suena conocido el chico malo de la chaqueta de cuero negra que anda por la vida sin preocupaciones? ¿O la niña buena, ratón de biblioteca, bien peinada y perfumada que dedica su vida al estudio? Estos son clichés, o personajes construidos a partir de estereotipos.
¿Cómo saber si mi personaje es un estereotipo?
Muy fácil, si lo has visto en otra parte, seguramente es un estereotipo. Los etereotipos son estructuras que pueden comunicar fácil y rápidamente una idea, pero que se han utilizado tanto que se vacían de contenido, es decir, ya no significan nada. El mayor riesgo de que tengamos estereotipos en la narración es que los personajes se vuelven predecibles y poco interesantes para el lector.
¿Tengo que reescribir la novela completa si utilicé un estereotipo?
No necesariamente. Lo importante es identificar el tropo del personaje, es decir la estructura que existe de fondo. Las personas que rompen las reglas o se salen de la norma son las estructuras debajo del cliché del chico malo. El estereotipo obedece a un prototipo, o sea, al primer chico malo que existió y por lo tanto los siguientes sólo son réplicas. La estructura se vacía de contenido. Pero en algún momento llevar chaqueta de cuero, los cabellos peinados de un modo particular y fumar, fue una manera de romper la norma. En lugar de repetir la forma en nuestra historia, tenemos que repetir el fondo. Es ahí donde es necesario profundizar en la arquitectura del personaje. La tarea es que el lector pueda identificar rápidamente al personaje pero que no pueda descifrarlo del todo.
Para salir del cliché, identifica y describe aquellos aspectos que hacen que tu personaje sea único. Quizás a primera vista parece un personaje repetido en mil novelas, pero si miras de cerca, en los detalles, puedes ver que es único. Por ejemplo, resulta que el chico malo de la novela todas las noches pasea por distintos barrios en su furgoneta. Nadie sabe su secreto: liberar perros que estén amarrados en las cocheras de los dueños. Este es un rasgo interesante, atípico, transgresor y que además puede agradar al lector.
Personajes sin pasado
A veces por la urgencia de escribir la novela nos olvidamos de diseñar un pasado para los personajes. El riesgo es que aparezcan flotando dentro de la narración, y no puedan tener la complejidad o profundidad suficiente para ser atractivos para el lector.
Contar con un personaje complejo, además, facilita en muchos aspectos la escritura. Tal como si fuera una marioneta, un personaje complejo cuenta con más hilos que permiten desarrollar acciones más interesantes. ¿Has escuchado que los personajes cobran vida en el proceso de escritura? Mientras más complejo sea el personaje, más fácil y rápidamente se apropiará de su voz y cobrará vida.
Los personajes son estructuras narrativas en sí mismas. Cada personaje cuenta una historia y, en realidad, la novela es simplemente un punto donde distintas historias-personaje convergen. Igual que en la vida real, una persona no aparece simplemente de 20 años en medio de la historia, sino que lleva esos veinte años existiendo. El chico malo de la historia tiene una razón para ser así, explorarla y contarla puede llevar al lector a empatizar con él.
¿Cómo puedo diseñar el pasado de un personaje para que sea complejo?
Seguramente hay muchas maneras, y una búsqueda sencilla en internet también te puede ayudar a encontrar fichas para la arquitectura de personajes. Por lo pronto yo puedo recomendar dos formas para profundizar en el pasado de los personajes.
- Todos estamos rotos. Quizás es nuestra forma de lidiar con la vida,o de crecer, pero hasta la persona que todo lo ha tenido fácil tiene algo por dentro que está roto. Por ejemplo, una chica que creció en una familia adinerada y tuvo todas las comodidades del mundo quizás tuvo que lidiar con un padre frío y ausente, enfocado en los negocios. En conclusión, no importa el origen del personaje, todos estamos rotos. Piensa en esa parte del pasado de tu personaje que lo rompió emocionalmente, o que lo llevó a desarrollar una obsesión, una inseguridad. Un aspecto como tal lo hará más humano, más complejo, le otorgará una forma particular de afrontar la vida y de relacionarse con otros.
- Todos tenemos secretos. Algunos guardamos secretos más oscuros que otros. No es lo mismo haber robado un paquete de goma de mascar en la infancia, que haber aventado a un perro dentro delrío para que se lo llevara la corriente, pero todos tenemos secretos que guardamos con recelo y que pueden también determinar nuestra personalidad. Los personajes también guardan secretos porque es parte de nuestra forma de relacionarnos. Hay cosas que no contamos a nadie, o que hacemos cuando nadie nos ve. Tenemos ideas que pensamos y no siempre compartimos. Descubrir los secretos del personaje de tu novela ayudará a que determines formas de ser, y de pensar.
Ahora bien, diseñar el pasado de los personajes no significa que haya que invertir tres capítulos en ello. Hay que diferenciar el proceso de escritura, del acto de escribir. El diseño de personajes es parte del proceso de escritura, pero quizás las narraciones que se construyan no aparezcan de manera explícita en la novela, están ahí para el escritor, para que pueda manipular los hilos de la marioneta durante el acto de escribir.
Personajes que no evolucionan
Primero hay que diferenciar los personajes de las novelas que de aquellos que aparecen en los relatos o cuentos. ¿Cómo diferenciarlo? Por ejemplo, en la narrativa negra, el cuento tratará sobre el crimen, la novela sobre el criminal.
Cuando se trabaja en una novela es muy importante el llamado arco del personaje. Así como todos los personajes tienen pasado, también cada personaje imagina un futuro, es decir tiene aspiraciones, anhelos, deseos, intenciones a futuro. Si las logra o no, eso ya es otra cosa. Pero por eso se habla de los arcos del personaje, en donde el personaje inicia en un punto, y termina en otro después de haber experimentado toda la historia.
Hay muchos tipos de arcos narrativos para los personajes y eso, me parece, es material para otra entrada de este blog. Pero basta con retomar de manera muy sintética el arco narrativo del héroe, en sencillas etapas.
- El héroe no sabe que es héroe. Lo hemos visto muchas veces. Por ejemplo, en Harry Potter, el personaje que vive debajo de una escalera sin conocimiento de los poderes mágicos que posee. Como ésta hay muchas historias porque es una estructura narrativa que existe desde hace mucho tiempo. El héroe llevaba una vida normal hasta que un incidente lo despierta o llama.
- El héroe responde a un llamado. Siempre hay un llamado a la acción. En Harry Potter es una carta que llega desde Hogwarts. El llamado del héroe se repite una y otra vez en cada entrega de HP. Es tan claro que incluso el personaje de Dumbledore se lo dice «Once again I must ask too much of you, Harry«: «Una vez más debo pedir demasiado de tí, Harry». Esta frace incluso apareció en el poster de la película. Es decir, el héroe vuelve a recibir un llamado porque es otro tomo de la saga.
- El héroe se enfrenta a la amenaza y fracasa. A veces son las misma dudas del héroe que lo llevan a fracasar, otras veces la falta de experiencia, pero el héroe tiene que fracasar para tener un aprendizaje. En el trayecto existen una serie de obstáculos que el héroe enfrenta y no siempre triunfa. En HP, entre otros aspectos tiene que ver con las clases. Por ejemplo, el famoso hechizo patronum que nunca puede conjurar.
- El héroe se enfrenta por segunda vez y triunfa, renace. En este proceso el héroe sufre un mayor acto de transformación. Se acepta como héroe, asume las responasibilidades que le conllevan. En ocasiones tiene que ver con habilidades como liderazgo. El héroe toma la iniciativa, empieza a tomar decisiones, se percibe a sí mismo como tal. Renace como héroe. Esto sucede en cada entrega de HP.
- El héroe regresa a casa transformado. El regreso muestra el acto de transformación concluído. El personaje que se presenta al final es muy disntinto del personaje que se presentó al inicio. Se conduce de forma distinta, habla de forma diferente, tiene nuevas aspiraciones y anhelos, piensa de otra manera. Así, el lector ha presenciado de principio a fin todos los aspectos que influyeron en el personaje y cómo se fue transformando.
No todos los personajes son héroes, ni tienen porqué seguir el arco narrativo del viaje del héroe. Lo importante de lo anterior es reconocer que los personajes principales, en la novela, deben sufrir una transformación para presentar al lector una narrativa interesante.
Ahora bien, también puede ser que un personaje no cambie. Pero es muy distinto cuando el escritor lo diseña así. Ante el contexto cambiante, hay personajes que se rehusan a cambiar y están dispuestos a perderlo todo con tal de no cambiar. Pero entonces es el contexto el que lleva a esos personajes testarudos al límite, y su particularidad es no querer cambiar. El mundo se cae a pedazos y se resisten, no cambian. En esta forma, el contexto es el que sufre una transformación. Esto sucede en mi novela Plata sobre gelatina, porque el narrador es un fantasma que no cambia, pero obviamente el mundo cambia a través del tiempo y él es testigo de dicha transformación.
Finalmente quiero destacar que los personajes son los elementos que generan lazos con el lector. Pueden ser odiados, amados, pueden dar lástima y despertar empatía, o ser intrigantes, despertar sueños de juventud, de aventura.
Atrévete a vivir otras vidas complejas a través de los personajes que creas en tu narrativa.

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