El gran escritor Iker Izquierdo reseñó Plata sobre Gelatina en su cuenta de instagram, la cual me permito copiar de manera íntegra.
Pequeña gran novela que aúna saga familiar, historia local y ejercicio estético de orfebre popular.
El fantasma de don Ignacio León, atado a las reliquias de su vida en la hacienda de Santa Rosa, en los albores de la Revolución Mexicana, rememora su vida y sigue a los descendientes de su familia en la ciudad de Durango, cuando ya mediaba bien entrado el siglo XX. Así, de su mano, conocemos a Cuquita, a Juanita, a Mamá Cuca, a don Manuel, María la de la bicicleta, Manu que escuchaba el sonido de los alacranes y la Rosarito que llevaba el retrato del abuelo, es decir, del narrador fantasma, y ligaba su tiempo a una era mítica en la que Benito Juárez y su gobierno itinerante se refugiaba en la hacienda de Santa Rosa a jugar a los bolos con el señor León, único de los hacendados que lo acogió en Durango.
Asistimos a la vida cotidiana del barrio del Calvario, sus vecinos, sus bailes en los patios para la socialización de los jóvenes, los primeros escarceos y los primeros cigarros fumados a escondidas, la historia de Créspito y su caballo que se reflejan décadas después en la historia de Ángel y su moto, pero con unas consecuencias más positivas; en fin, el rumor de las historias que guardan las piedras de un ciudad y las paredes de una casa.
León Rico ama las palabras de su ciudad, los sonidos de los recuerdos contados a la lumbre del hogar y los sabores de un cocina que nunca será igual. Con esta ópera prima, deja un sabor de boca extraordinario y anuncia grandes cosas por venir.
Enhorabuena a su autor, y espero que pronto podamos disfrutar de más textos salidos de su pluma.
Puedes conseguir la novela aquí

Deja un comentario