[PLATA SOBRE GELATINA – EPISODIO 12]
La radio, fue durante algún tiempo, el medio de comunicación masiva que dominaba todas las fuentes de información y entretenimiento en los hogares del siglo XX.
Previo al boom televisivo, las familias enteras se reunían alrededor de la radio a escuchar noticias, conciertos y programas de entretenimiento, cómicos o dramáticos como son las radionovelas.
Por eso al hacer referencia a la radionovela en un texto literario, ubica la historia en un tiempo y espació específico en el que este género era cotidiano. Como todas las fuentes de entretenimiento, también las radionovelas tenían restricciones, pues por los temas que se trataban, algunas no eran aptas para todo público.
En Plata sobre Gelatina la protagonista, Rosarito, escucha a escondidas la radionovela a la que, debido a su corta edad, no tiene acceso. En la narración no se específica cuál era la radionovela prohibida que mi madre escuchaba pegando la oreja a la puertas de los vecinos o en el cuarto contiguo a donde estaba la radio, pero en una charla posterior a la publicación del libro, y haciendo memoria, ella recuerda que posiblemente se tratara de La rebelión de la juventud.
Utilizar la tecnología como recurso simbólico de una época es una gran forma para construir una novela histórica. El telégrafo, los discos de vinyl (que ahora han ganado un nuevo boom comercial), incluso los teléfonos celulares previos al smartphone nos remiten épocas y contextos particulares, elementos que pueden ser aprovechados por los personajes para representar una época.

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