[PLATA SOBRE GELATINA – EPISODIO 10]
Mis padres tienen una fotografía en la que aparecen andando en motocicleta en uno de los pasillos de la casa. Siempre me ha parecido una imagen muy interesante. Aparecen ambos con gafas oscuras, moda de los años sesenta, y sonriendo. Al fondo se ve la plaza de la ciudad de Durango.
Ha sido aficionado a las motocicletas toda su vida, mi padre. Y cuando era joven no perdía la oportunidad para cabalgar en ella y montar por la ciudad. Esta es una afición que recibió por contagio de sus hermanos mayores quienes también tenía cada uno su propia moto. Las personas de su generación los recuerdan bien, por el ruido que hacían todas las motocicletas de los hermanos al llegar a cualquier lugar. Incluso mi padre recuerda que sus hermanos se pasaban horas removiendo mecánicamente el silenciador del escape para el ruido del motor fuera más fuerte, y los escucharan llegar desde más distancia.
Como en la novela mi padre y mi madre se conocen, fue natural incorporar la imagen en la historia y narrar que él andaba en su moto a todas partes y mi madre se subía con él para pasear en ella.
Toda la gente sabía que estaba por llegar antes de siquiera verlo. Su moto tronaba, haciendo eco en los callejones de la ciudad.
Plata sobre Gelatina
Dejo aquí la imagen que inspira la última parte de la novela, y que sirvió de base para la portada del libro, pero eso lo dejo para otro post.

De izquierda a derecha: Rosario León (Rosarito), Manuel Ángel López (Ángel).

Deja un comentario