El pasado invisible [Ep. 9]

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[PLATA SOBRE GELATINA – EPISODIO 9]

En Durango como en muchas ciudades de México había ríos y canales que bordeaban la ciudad a principios del siglo XX. Con la llegada de la supuesta urbanización, en lugar de darles mantenimiento, los entubaron, no intubaron, aunque también suena a hospitalización, lo sé, pero eso hicieron con la ciudad.

Con muy poca consciencia ambiental, decidieron, en Durango, que la acequia grande, estorbaba para el desarrollo de la ciudad.

A los nacidos en el último cuarto del siglo XX no nos tocó ver la acequia, la conocemos a través del recuerdo de nuestros padres.

La infancia que tuvimos ambas generaciones fue muy distinta, a nosotros nos tocaron los video juegos y la televisión, a ellos un río que atravesaba la ciudad. Toda esa generación tiene un recuerdo en el que había un ente vivo en el que se podía nadar, arrojar rocas, o cualquier juego fantástico que la orilla ruidosa de la ciudad pudiera despertar en su imaginación.

La acequia, como la recuerdan ellos, era el arroyo San Vicente, ahora es el moderno boulevard Dolores del Río. Cuando yo era niño y me contaban que ahí estaba la acequia, me parecía algo imposible.

Pero ese recuerdo común, esa historia compartida en la generación de mis padres, representaba un material simbólico muy importante. Aunque ahora invisible para nosotros, para ellos es un ente vivo en el universo de su infancia.

Por eso, uno de los personajes de Plata sobre Gelatina, cae accidentalmente en la acequia con todo y bicicleta. No importa si sucedió o no, lo que importa es que sea posible en la memoria de los lectores. Ese pasaje, estoy seguro, despertará muchos otros recuerdos que serán compartidos después de leerla.

Fotografía del acequia grande que representaba la orilla de la ciudad y ahora es el boulevard Dolores del Río.

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