[PLATA SOBRE GELATINA – EPISODIO 5]
No sabría decir cuánto del contenido en la novela es real y cuánto es ficción. Muchos de los relatos sucedieron, pero no exactamente así. Los personajes también demandan su propia personalidad y aventuras cuando uno los escribe, y no se conforman con la versión incompleta de un recuerdo.
Quizás sea más atinado decir que la relación entre los recuerdos de mi madre, (que tampoco significa que sean reales sólo porque ella los recuerda) y la novela, es como los libros de actividades para niños que mostraban sólo un mapa construido de pequeños puntos numerados, y teníamos que unir con una línea un punto y otro, siguiendo la numeración, para revelar la figura que antes estaba oculta.
Así, los recuerdos de mi madre, como ella tiene en su memoria que sucedieron, son los puntos, y yo, como escritor, tuve que trazar las líneas entre ellos para conectarlos y darles sentido. El resultado final es una imagen completa, de la cual es difícil distinguir las partes ficticias de las que existen en la memoria de mi madre. Si no sucedió así, sin duda, pudo haber sucedido.
Plata sobre Gelatina, juega con lo verosímil, con la idea que lector pueda vivir en otra época, conectándose con recuerdos que parecen propios.

Escribir es unir con puntos: tomamos de la realidad y de nuestras experiencias algunas cosas, que son los puntos de la imagen, y al escribir trazamos líneas entre ellos, conectándolos para darles sentido.

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